La mayoría de suelos son susceptibles de ser pulidos.
Parqué, mármol, terrazo, cemento, hormigón… son suelos que se pueden restaurar con máquinas de pulir convencionales.
En suelos que no es posible usar un sistema convencional de restauración con pulidora como suelos de baldosas porosas de jardín, balcón, terraza u otros suelos de exterior, gres, algunos tipos de suelos porcelámicos… también es posible llevar a cabo otros tratamientos para quitar manchas y restaurar la buena imagen del suelo.
También es posible restaurar superficies verticales como fachadas o monumentos quitando graffitis, manchas, oscuridades o envejecimientos, mediante agua a presión con microabrasivos.